El Gran Teatro de Córdoba recibe los próximos miércoles 27 y jueves 28 de diciembre La cantante calva, de Eugène Ionesco, uno de los textos clave del teatro del absurdo y “un gran disparate trágico”, según su director, Luis Luque. Encabezan el reparto Adriana Ozores y Fernando Tejero, que estarán acompañados en el escenario por Joaquín Climent, Carmen Ruiz, Javier Pereira y Helena Lanza. El montaje, cuyas funciones tendrán lugar a las 20:30 horas, se presenta en una versión de Natalia Menéndez. El estreno nacional tuvo lugar el pasado mes de mayo en el Teatro Español, que participa en la producción junto con Pentación Espectáculos y Lázaro.

No se había superado el ecuador del siglo pasado cuando Ionesco, un joven y desconocido autor de origen rumano, estrenaba en 1950 en el parisino Théâtre des Noctambules una obra que llegaría a convertirse en un texto culmen del teatro del siglo veinte y una de las piezas más representativas del denominado teatro del absurdo. La cantante calva, que Ionesco, todavía perplejo al escuchar las risas del público en el estreno, calificó de “una gran comedia que es en sí misma una gran tragedia”, nació a partir del estudio de un manual para aprender inglés. Sin embargo, no fue la gramática ni la fonética anglosajona lo que inspiró al autor, sino las reveladoras verdades que contenían los innegables axiomas que aparecían en el manual. “Abajo está el suelo y arriba el techo” o “el campo es más tranquilo que una ciudad ruidosa” son algunas de las sentencias enseñadas en aquellas páginas que llevaron a Ionesco a escribir su primer texto dramático. “Tuve -dice el autor en sus Notas y contranotas- una revelación. Ya no se trataba de aprender inglés, mi ambición era mucho mayor: comunicar a mis contemporáneos las verdades esenciales reveladas por el manual. Lo que tenía que hacer, pues, era una pieza de teatro. Escribí entonces La cantante calva, que se llama así porque ninguna cantante, calva o cabelluda, hace su aparición”.

Para el director del montaje, “a través de sus sinsentidos, la obra es un fiel reflejo de las sociedades modernas y muestra el absurdo de nuestras acciones del día a a día”. Es, añade, “una obra de amplia visión de futuro; leyendo a Ionesco descubres la mirada extrañada de un niño, un niño que mira a su alrededor y que no entiende la forma de ser y de estar vivos”. Luque recuerda que del teatro de Ionesco, el denominado teatro del absurdo, se dijo que podía suponer, en cierto modo, un teatro de advertencia social, aunque en su opinión, esa etiqueta ha quedado obsoleta y debería ser reemplazada ahora por la de “denuncia social”. “De ahí -explica- la urgencia de volver a despertar a la cantante, que su no-canción vuelva a recordarnos el galimatías social en el que nos encontramos y que nos deja tan perplejos y tan desorientados”.

El diseño de escenografía de la obra corre a cargo de Mónica Baromello, que completa el equipo artístico junto a Almudena Rodríguez, encargada del diseño de vestuario; Felipe Ramos, responsable de la iluminación y Luis Miguel Cobo, autor de la música del espectáculo.

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