El ciclo Off Topic trae mañana viernes a la Sala Polifemo (20:30 horas) La voz dormida, un monólogo dramático interpretado por Laura Toledo que narra la historia de una mujer de la posguerra, la cordobesa Pepita Patiño. Se trata de la primera adaptación al teatro de la obra homónima de la escritora extremeña Dulce Chacón. La novela, que cuenta las vivencias de un grupo de mujeres encarceladas en la madrileña prisión de Ventas, fue llevada al cine en 2011 por Benito Zambrano y se enfrenta ahora por primera vez a su versión en el escenario por parte de Cayetana Cabezas, bajo la dirección de Julián Fuentes Reta y con la música de Luis Paniagua. Al término de la función, los espectadores podrán participar en un coloquio con la actriz protagonista.

“Ya nunca tendremos la voz dormida, hermana. La voz que no quiso contar que todos habían muerto ha despertado”, dice una de ese puñado de presas que enarbola la bandera de la dignidad y el coraje como única arma posible para enfrentarse a la humillación, la tortura y la muerte. Es una historia de tiempos de silencio, en la que se relata el sufrimiento de aquellas mujeres que perdieron una guerra y la agonía que vivían sin conocer cuál sería su final. La obra está documentada en historias reales, que la autora presenta suavizadas, en algunos casos, y en las que introdujo nuevos matices. La cordobesa Pepito Patiño, que murió a los 91 años en su ciudad natal, inspiró la novela de Chacón. La voz dormida lleva tejida su propia historia, una vida de amor y miedo que la autora transformó en un alegato contra la represión de la posguerra, una forma de devolver la palabra y la dignidad arrebatadas a las mujeres del bando perdedor. El fallecimiento de Pepita, en septiembre de 2016, impulsó a los creadores del montaje a llevar la novela a los escenarios.

A pesar de que el libro tiene muchos personajes, la escritora Cayetana Cabezas ha aunado en su adaptación esa “voz dormida” en la de un solo personaje protagonista, ya que “la columna vertebral es Pepita y las historias de las demás bailan a su alrededor”, explica. “Si hay una voz más silenciada que la guerra, es la posguerra”, añade la autora de la versión teatral, para quien La voz dormida es en realidad una historia de amor, que “no pretende contar una historia de guerra, aunque la contextualice”.

Por su parte, la actriz sevillana Laura Toledo reconoce que partiendo de la base de que Pepita es una mujer real, ha trabajado el personaje “desde la humildad y el respeto”, ya que lo que la protagonista vivió y sufrió “es muy grande”. Para el director del montaje, la obra habla de un tema “tristemente clásico”: presenta a un ser humano en una situación de guerra, por lo que se ha enfrentado al reto de “sacar esta historia de lo costumbrista del conflicto” y contar el relato de “la gente sin voz”, en este caso, “a través de la humanidad de Pepita”.

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