El viernes, 7 de julio, llega cargado de conciertos. Concretamente, cuatro. En primer lugar, destaca la potente presencia de Imelda May en La Axerquía. Tampoco se puede obviar el concierto de jazz que Jean-Luc Ponty, Biréli Lagréne y Kyle Eastwood ofrecen en el Gran Teatro y el recital flamenco que Niño de Pura imparte en el Góngora bajo el título de “Mi tiempo”. Pero hay más. El guitarrista Paco Serrano sigue con su ciclo La guitarra en tu barrio junto a la Orquesta de Plectro de Córdoba. Esta vez, en el Centro Cívico de Villarrubia.
Imelda May
(Teatro Axerquía, 23:00 horas)
Imelda May estrena nuevo disco. Pero también nuevo estilo. Ella misma afirma que con este trabajo ha dado un giro a su carrera. “Life Love Flesh Blood”, quinto disco de la irlandesa, está marcado por la ruptura matrimonial con su ex Darrell Higham, con quien estaba casada desde 2002. Esta ruptura ha llevado a Imelda a romper con todo: con su imagen y con su sonido, mucho más cercano al soul, dejando atrás el rockabilly con el que se dio a conocer. Hasta Bob Dylan ha manifestado que disfruta con este nuevo trabajo de Imelda; y que un Nobel alabe así tu música significa mucho. Y es que el propio Dylan desveló en su web que además de Amy Winehouse, Iggy Pop y The Stereophonics, la renacida rockabilly dublinesa estaba entre sus escuchas favoritas.
Cantante precoz donde las haya, pues comenzó con 16 años, Imelda May siempre demostró un gusto especial por el blues y el rock’n’roll. Alcanzó la celebridad mundial en los ‘Noughties’ (década de 2000-2010). Su primer disco “No Turning Back” salió en 2003, año en que se trasladó a Londres con su marido, Darrel Higham, guitarrista de rock and roll y rockabilly. Su carrera en Reino Unido despegó después de aparecer en Later… with Jools Holland, el programa musical de la BBC. Ahí dio a conocer su segundo trabajo, “Love Tatoo”, publicado en 2009. Y comenzó a girar por todo el país junto a varios artistas.
Su tercer álbum de estudio, “Mayhem”, se lanzó en 2010 y le valió una nominación para el premio Choice Music, que se otorga al mejor disco del año en Irlanda. En 2014 llegó “Tribal”, el disco con el que alcanzó el número 3 en las listas de venta británicas. Se catapultó a la fama y su talento vocal único la llevó a ser comparada con cantantes de jazz femeninas tales como Billie Holiday quien, junto a otras artistas, ha sido una gran influencia para May. En 2009, Imelda ganó el premio a la “Mejor Artista Femenina del Año de Irlanda” y su estética, relacionada con el rockabilly, que tan popular fue en los años 50 y 60 del pasado siglo, junto a su característico peinado, con un llamativo flequillo rubio y negro en espiral, se convirtieron en sus rasgos más reconocibles durante años.
Pero en julio de 2015, Imelda y Darrell anunciaron su divorcio tras 13 años de matrimonio. Y sorprende que el mismo cerebro que lanzó a May al estrellato del rockabilly haya creado este último disco, tan personal, poderoso y sincero que a nadie deja impasible. Este nuevo trabajo nace de las luchas emocionales fruto de su divorcio. Emana de un periodo de dolor y agitación, del que la artista emerge triunfante, manteniendo sus gustos clásicos, pero virando hacia estilos más coloridos. También ha desaparecido el print de leopardo que acompañaba a casi todas sus prendas y ese peculiar peinado en espiral que protagonizó la portada de su disco “Mayhem”.
Algunas de las canciones más impactantes de este nuevo álbum, sobre todo las más viscerales como “Black Tears”, solo pueden escribirse en momentos de profundo pesar y desasosiego. “Me miré en el espejo y vi lágrimas manchadas de maquillaje resbalando por mi cara”, dijo en una entrevista. “Más tarde anoté esas dos palabras (Black tears=Lágrimas negras) y se quedaron para siempre conmigo”. Aun así, May ha sido muy cautelosa a la hora de dar detalles sobre su ruptura, algo comprensible teniendo en cuenta que tiene una hija con Higham. Además, la relación entre ambos es buena y cordial. Hasta se presume una futura colaboración de Imelda en el próximo disco de Darrel.
Como sugiere el título, “Life Love Flesh Blood” (Vida Amor Carne Sangre) refleja una pérdida, pero también un descubrimiento. Después de su ruptura, May estuvo con un misterioso francés del que poco más se supo. Según la crítica, este efímero y parece ser que intenso romance se refleja en los temas centrales del último disco de la irlandesa.
En resumen, el disco que se podrá escuchar este viernes en La Axerquía desprende fuerza, pasión y garra. Un golpe de timón hacia el swing, el jazz y el blues que deja atrás el rockabilly que catapultó a la irlandesa a la fama. Una apuesta arriesgada que, según la crítica, ha sido acertada. May en estado puro. Eso sí, en un nuevo y refrescante estado que no olvida a quienes siempre han sido sus grandes referencias: cantantes de los 50 como Rosetta Tharpe y Wynona Carr, la reina del rockabilly Wanda Jackson, las estrellas del country Patsy Clie y Dolly Parton e iconos del pop y del rock como Joan Jett, Patti Smith, Debbie Harry y Chrissie Hynde. Todas, junto a May, tienen algo en común. Son mujeres fuertes, que han conseguido abrirse un hueco y romper el techo de cristal que existe todavía en los géneros musicales que protagonizan.
En el concierto de este viernes, Imelda May estará acompañada por Ulrika Bergelind y Emma Osei-Iah a los coros, por David Priseman a la trompeta y la percusión, Gavin Fitzjohn al saxo, Alan Gare al bajo y al contrabajo, Donald Little y Oliver Darling a la guitarra, Ryan Aston a la batería y Chris Pemberton a los teclados. Y quién sabe si la propia Imelda se arrancará con algún instrumento pues, aunque es conocida principalmente como cantante, también toca el bodhrán, el bajo, la guitarra y la pandereta. Sin duda, el espectáculo está asegurado.

Ponty-Lagréne-Eastwood
(Gran Teatro, 21:00 horas)
Cuando tres músicos virtuosos se juntan, el resultado casi siempre suele ser inolvidable. Eso es lo que ocurre en el Gran Teatro de Córdoba el viernes, 7 de julio, a las 21:00 horas. El virtuoso violinista francés Jean Luc Ponty se une a su compatriota Bireli Lagréne a la guitarra y al bajista y contrabajista americano Kyle Eastwood, hijo de Clint, el famoso actor, para conformar un trío único. Esa noche los astros se alinean para acercar el mejor jazz al Festival.
Jean Luc Ponty es pionero y un maestro de violín indiscutible en el ámbito del Jazz y del rock. Es considerado como un innovador, que ha sabido aplicar un giro único, un visionario, que ha expandido el vocabulario de la música moderna. Ponty nació en una familia de músicos el 29 de septiembre de 1942 en Avranches, Francia. Su padre le enseñó a tocar el violín y su madre le enseñó piano. En 1955 abandona el colegio para dedicarse, seis horas diarias, al estudio de su instrumento y al de concertista. A los dieciséis años, fue admitido en el Conservatorio Nacional Superior de Música de París, donde se graduó dos años más tarde con la más alta distinción de la institución, el Premier Prix. A su vez, fue contratado inmediatamente por una de las orquestas sinfónicas más importantes de Francia, donde tocó durante tres años.
Cuando todavía era miembro de la orquesta en París, empezó a tocar el clarinete (su padre le enseñó también) para una banda de jazz de la universidad que normalmente tocaba en fiestas locales. Esto dio como resultado un cambio en su punto de vista y su interés por los sonidos del jazz de Miles Davis y John Coltrane lo llevaron a escoger el saxo tenor. Impulsado por una pasión creativa que todo lo abarcaba, Jean-Luc pronto sintió la necesidad de expresar su música de jazz, a través de su instrumento favorito, el violín. Era 1959. Desde entonces, con decenas de discos a sus espaldas, su genio no ha dejado de crecer.
Bireli Lagrène: De entre todos los cientos de seguidores que el gitano belga Django Reinhardt ha tenido en el jazz europeo, es el guitarrista francés Bireli Lagrène (Paris, 1966) el que ha producido mayor impacto. Probablemente es el discípulo de Django más capacitado para seguir la estela del extraordinario “dedos de oro”, como se conocía a Reinhardt. Bireli, ya desde muy joven, empezó a tocar la guitarra en público con la influencia de Django inyectada en la sangre gitana de su etnia. Frecuentó en París ambientes jazzísticos donde Django era idolatrado, y llegó a conocer y tocar con el extraordinario bajista, Jaco Pastorius, un músico emblemático en el contrabajo moderno de jazz y creador de sonoridades musicales hasta entonces nunca conocidas. Con Jaco Pastorius grabó varios discos que le sirvieron para profundizar en los entresijos de una música exuberante y vaporosa. Desde entonces ha grabado más de 40 álbumes, convirtiéndose en uno de los máximos exponentes del jazz francés. Todo un lujo contar con su presencia en el festival cordobés.
Kyle Eastwood: Ya han pasado casi 20 años desde el lanzamiento del primer álbum de Kyle Eastwood, talentoso contrabajista, compositor y productor musical que se ha forjado un camino musical dinámico y amplio. Su arte es ecléctico, pero refinado, y trasciende los límites del jazz mediante la exploración de una gama cada vez más amplia de influencias musicales. Sin dejar de desarrollar su carrera paralela como compositor y arreglista para su padre, el legendario actor y director Clint Eastwood, en películas como “Mystic River”, “Million Dollar Baby” y “Cartas desde Iwo Jima”, Kyle ha reafirmado tradiciones mientras crea un sonido jazz contemporáneo, lírico y melódico. Hoy Kyle es cada vez menos el hijo de Clint y más un músico respetado universalmente por derecho propio.
El trío se une por primera vez con el objetivo de recomponer los colores propios del contrabajo, la guitarra y el violín. Anclado en un swing acústico totalmente contemporáneo que le permite realizar algunas incursiones más groovies, virtuoso y lírico, el trío Ponty-Lagrène-Eastwood es uno de los proyectos más emocionantes del Festival de la Guitarra.
El proyecto surge de la voluntad de estos músicos atípicos de enfrentarse a un repertorio de estándares y composiciones personales que se convierten, por su sonoridad y estilo, en una nueva forma de placer musical. Los tres maestros dejan momentáneamente a un lado sus proyectos personales para vivir esta aventura que forma un triángulo perfecto.

Niño de Pura
(Teatro Góngora, 21:30 horas)
A lo largo de los años los guitarristas compositores como Daniel Navarro el Niño de Pura, crean obras que el propio guitarrista toca durante dos o tres años pero luego surge la inspiración de nuevo y vuelve a crear otra obra, y así una tras otra hasta poder tener más de 100 temas compuestos. Esto hace que las composiciones anteriores vayan quedando en el olvido por el propio guitarrista, y es aquí donde Dani se para en el tiempo y rebusca encontrando falsetas y temas completos bellísimos, descubriendo después de muchos años que no deben quedarse en el cajón. Será aquí, en este concierto titulado “Mi tiempo”, donde sacará a la luz algunos fragmentos de su dilatada carrera como guitarrista compositor, además de estrenar algunas composiciones nuevas. Niño de Pura estará acompañado por:
• Carmelo Picón a la segunda guitarra
• Churumbaque al cante
• Pura Navarro al cante y palmas
• David Galloso al bajo
• Agustín Henke a percusión
• María José Álvares a las palmas
• Keko al baile

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